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martes, 24 de febrero de 2009

Conflicto con El Campo

Mientras la mesa de enlace tiene la cabeza puesta en convertirse en la oposición al Gobierno, fracturas internas dentro de la Federación Agraria y la Sociedad Rural demuestran que no todos tienen los mismos intereses.
La Sociedad Rural, fortalecida como nunca en cuanto a su imagen va por lugares en las cámaras de diputados y senadores. Son coherentes, esta vez saben que pueden y se quieren llevar todo.
La Federación Agraria vive un duelo interno, una lucha por ver quién será su próximo representante en las elecciones, su Robin Hood (¿o Hood Robin?): Buzzi o De Ángeli.
Sequía:
Según datos de la Agencia Agropecuaria no todas las zonas fueron afectadas por la sequía. Sin dudar ni por un instante que aquellos perjudicados por la falta de lluvias deben ser subsidiados, quienes no sufrieron pérdidas no deben recibir beneficio alguno. ¿Por qué recibirlos? ¿No quiere el campo un trato especial?¿No son ellos quienes agitan banderas argentinas mientras los verdaderos patriotas- sus peones- están, en un 80%, empleados en negro?
Banderas:
Con respecto a esta última cuestión, para la próxima, los representantes del campo deberían alzar banderas que digan Rodríguez, Fernández y cada uno de sus apellidos.
Porque no nos representan como argentinos, y menos aún representan a los más de veinte millones de seres humanos que se encuentran en situación de pobreza, mientras ellos- gorditos rubios de camisas Legacy y alpargatas- agitan nuestra bandera para defender su propia causa.

lunes, 19 de enero de 2009

Mi viaje a Guatemala

Esutve diez días en Tierras Mayas.
En la Tierra de los Mayas encontré también que los que descienden de estos son el 65% de la población.
En SU tierra, los descendientes de los Mayas reclaman suelo para trabajar.
Los mestizos odian a los indígenas porque estos últimos no pagan impuestos y usan la escuela y la salud públicas.
Los indígenas odian a los mestizos porque comen todos los días y tienen dinero para pagar impuestos mientras ellos apenas subsisten.
A veces da la impresión de que los ricos y las grandes empresas son los únicos que tienen las cosas claras, están unidos y se llevan todo. Los pobres, sin embargo, peleamos entre nosotros por las migajas.